3 de agosto de 2023

Tristeza

Ahora soy la persona más triste del mundo, pero todavía no lo sé.

15 de julio de 2023

Reto: personas

Llegué como una hora antes del embarque de mi vuelo así que me puse a mirar gente en la terminal. Tenía la opción de leer un libro del que seguramente esté copiando el estilo ahora mismo pero la realidad es que el cometido que tenía era de mucho más interés..Tenía que describir a las personas que aparecían a mi paso o a aquellas que estaban paradas frente a mi. Individualmente, sin ningún interés sociológico más allá de que se vieran como personas o como extensiones de los objetos que portaran. Así para empezar un vaso de café de una franquicia va sobre una mano. Una maneta es empujada por un brazo con poco pelo. Una mano se saca el móvil de un bolsillo. Y así. Dos pechos en una camiseta fucsia. Dos pares de calcetines blancos delante de mi. Uno de ellos se va, el otro queda quieto, dentro de unas zapatillas blancas con una letra N mayúscula en centro de cada una. Decía que individualmente pero me salto la regla: un fila de personas con el pelo rubio pasa parsimoniosamente por delante siguiendo al líder que tiene el pelo más largo que los demás. “, Yo eso lo entiendo” dice una boca, perteneciente a un cuerpo curtido al sol, con una larga melena negra, que avanza dentro de un vestido blanco. Unos bermudas ocre y un polo blanco entran en el cuarto de baño y sale un cuerpo dentro de vestido naranja con algo de prisa. Otro vaso de café a la altura de unos pechos dentro de un vestido blanco. Un cuerpo alto y delgado sosteniendo con la mano una brújula con forma de teléfono celular. Quinientas botellas de agua de plástico subidas a un palé, que van siendo metidas una a una en una máquina por unas manos rápidas. Un sombrero que no alcanza la altura de un acompañante de pelo alborotado. Dos ausencias a la espera de que alguien salga del baño. Vaya. No iban juntos. El del sombrero se va acompañado y queda solo el del pelo alborotado reflexionando y observando, pero sobre todo mirando cada tanto a la puerta del baño. Una gorra sobre una cabeza de cara fina cuya boca rumia como una vaca. Escote palabra de honor. Te lo juro. Una coleta de niño, de esas que se llaman kiki, en una cabeza de un cuerpo mediano vestido con camiseta de fútbol. Una botella de agua besando una boca pequeña y tímida. Y así. Personas. Simplemente personas. Nada menos que personas. Ese era el reto. Y salió. Tampoco es tan difícil.

5 de mayo de 2023

Basura de suplemento

Estamos ante uno de los bodrios más infumables que imaginarse pueda. Ante uno de los suplementos dominicales menos interesantes que he leído en mi vida. Ante El país semanal del domingo 30 de abril de 2.023. ¡Qué pena! ¡Qué lástima! ¡Qué mierda! Hace ya años que me costaba encontrar artículos interesantes. Pero alguno se salvaba. Reportajes atractivos.. Pero alguno lo era. Fotografías que me gustaran. Pero las había. Y ha llegado este suplemento, en este domingo en que disponía de tiempo para leer y para poder detenerme a pensar en lo que veía y leía y me he encontrado esta mierda. Esta mierda pinchada en un palo que me ha parecido el suplemento de El País del domingo 30 de abril de 2.023. ¡Ahí queda!


13 de abril de 2023

Utopías cristianas

La sociedad es compleja. O más sencilla de lo que creemos. Lo complejo es quizás trazar un recorrido para ella. No hay plan.



Hay planes individuales y luego están los de las empresas. ¿Pero cuál es el plan de una sociedad? Cada ciudadano tiene el suyo. Dependemos de nuestras pasiones y nuestros intereses. De nuestras filias y nuestras fobias. De nuestros momentos personales. De todo y de nada. Cada uno tenemos un plan. El recorrido común es imposible de trazar y eso es lo complejo. El mundo ideal, el recorrido perfecto, es una utopía cristiana.

24 de febrero de 2023

Microcuento sin gracia

Mi madre muerta. Mi coche en la carretera rebasando el límite de velocidad. Mi cuñado diciendo por teléfono que vaya rápido, que mi madre está muy mal.



Yo durmiendo, viviendo la vida que mi madre me dio. Mis ilusiones, mis alegrías y tristezas, mis logros y mis fracasos. Mi crecimiento. Mi cole, mi guardería, mis biberones y el pecho que mamé. Mi vida recién estrenada. 

Mi madre muerta. Mi coche en la carretera rebasando el límite de velocidad.



14 de febrero de 2023

Cojones

 Cuando algo me toca los cojones lo pienso, pero no lo digo. Soy un cobarde de tres pares de cojones. Pero no me digas que lo soy porque me estarás tocando los cojones. Tiene cojones la cosa, solo tres frases y empiezo a tener dificultades. Bueno, ya son cuatro, y con esta cinco, ¡cojonudo! Sigo con la escritura y no entro en internet: eso es echarle cojones. O simplemente tener la osadía de ir al revés del mundo, es decir, que lo que haga la masa te importa un cojón. Me descojono yo solo. ¿De qué? Del acojone que le tenemos a no seguir el curso del río, el recorrido del rebaño, las inercias de la masa. Y mientras los poderosos se pasan las necesidades de las personas por el forro de los cojones. Acojonante.


21 de enero de 2023

Sueño

Sueño con un taxista argentino. Me cuenta lo mucho que le cuesta la nafta, que tiene tantos gastos que no saca beneficio, que “estos políticos han arruinado el país”. Y le pregunto si no sería mejor dejarlo, si tiene la edad para jubilarse. Se me pasa por la cabeza preguntarle si sigue trabajando como terapia. Pero no lo hago. Somos familiares por parte de Lucinda. Lejanos. Por eso voy en su taxi, para pasar a saludar a su casa. El coche es una tartana. Subimos por una carreteras sin asfaltar junto al mar. Hay desprendimientos, pero el taxista va a gran velocidad. Bueno, cuando ve que nos acercamos aminora. Para el coche en lo alto la colina por la que íbamos y baja por los tejados de dos casas para llegar a la suya. “Aquí. Ven. Ve por aquí”. Deja claro que hay tejados y pasos por los que es mejor no ir. Hay vecinos más suspicaces que otros. En la casa hay una señora de unos setenta años, que debe su mujer, y una mujer más joven, de mi edad. Me saludan con humor. Siguen haciendo sus cosas. Un beso para la joven, que amaga el segundo por conocer la cultura española. Me dice de broma que desconfíaban de la visita. Pensaban que había ido para pedirles algo. Esos familiares lejanos… ”Ni siquiera soy familiar de sangre, sino político”. Y digo que me suelo tomar las invitaciones literalmente. “Son cortesías, pero no te preocupes”, me dicen. “Eres bienvenido”. Les cuento la anécdota de mis suegros, que fueron a un pueblo de España para investigar sus ancestros, y la gente les trató con antipatía creyendo que iban en busca de alguna herencia. Mientras, observo el piso, y me fijo en la cocina, antigua. Me gusta. Pienso también que el taxista en el fondo trabaja para no parar tiempo en casa, aunque tenga que bancarse las críticas porque no trae más que pérdidas. Mejor pasar el día fuera. Despierto.